Las nuevas parejas piden paso

La pareja más famosa del siglo XX, con permiso de la de la Guardia Civil, puede que sea la que protagoniza la fotografía El Beso (Le baiser de l’hôtel de ville) de Robert Doisneau. Sin duda un icono mundial; una de las pocas fotos que podía competir con el Che Guevara por las paredes de las habitaciones juveniles en medio mundo.

Foto 1: Robert Doisneau: Le baiser de l'hôtel de ville (Paris, 1950)
Foto 1: Robert Doisneau: Le baiser de l’hôtel de ville (Paris, 1950)

Pero el romanticismo del Paris de los años 50 no tiene nada que ver con la realidad de nuestras ciudades actuales. Ahora poca gente joven va abrazada o cogida de la mano por las calles, incluso poca gente muestra su amor en público. Y seguramente no se deba tanto al recato –como podía ocurrir antaño-, como al puro individualismo. De este modo, aquellas románticas parejas, e incluso las más clásicas de los esposos de mediana edad, se han visto sustituidas por otras  que caminan aún más férreamente unidas. Se trata de aquellas constituidas generalmente por una persona joven, de procedencia latinoamericana, y una persona mayor que se agarra temerosa pero firmemente a su brazo.

Foto 2: Propia
Foto 2: Elaboración propia

Estas nuevas parejas caminan mucho más despacio, quizá simplemente deseando disfrutar de un poco de ejercicio físico y aire libre, y su unión es permanente, sólida,  pues no se suelen separar ni para salvar algún obstáculo o estrechamiento que se presente en el itinerario. A menudo nos parece tristes, pues muchas veces caminan ausentes y aparentemente sin un rumbo muy definido, una mirando con atención el suelo que se aproxima a sus pies, la otra entreteniendo su vista con cualquier estímulo del alrededor.  Son una realidad social y laboral de nuestro mundo actual, y están aquí para quedarse y crecer,  haciendo cada vez más necesario que aprendamos a conocer sus necesidades, la ciudad que ellos también necesitan. Y ésta, como sabemos, puede ser bien diferente a la que hemos pensado y construido desde antiguo.

Por supuesto, las nuevas tipologías de parejas son variadas. Existen de todo tipo, apenas conocidas hace años, y cada vez son más frecuentes en nuestras ciudades. Por ejemplo, las que se desplazan en silla de ruedas acompañadas por un familiar o amigo; aquí el cambio es importante, pues la persona que acompaña a la que va en silla ahora no va necesariamente detrás, empujando, sino que gracias a la técnica puede caminar a su lado, e incluso conversar como otras parejas más convencionales. La motorización de las sillas de ruedas no sólo permite aumentar el rango de desplazamientos y la autonomía, sino que libera de la necesidad de acompañante o hace posible un paseo en paralelo, dando pie a una mayor comunicación y libertad.

Fotos 3 y 4: Respectivamente Robert Doisneau: Le Bouquet De Jonquilles (Paris, 1950) y Enrique G. Blanco
Fotos 3 y 4: Respectivamente Robert Doisneau: Le Bouquet De Jonquilles (Paris, 1950) y Enrique G. Blanco

¿Cuánto espacio necesita estas nuevas parejas para circular? ¿Pueden hacerlo por espacios donde el ancho mínimo legal establecido no supera los 90 cm? Parece bastante improbable en el caso de dos personas cogidas sólidamente del brazo. Si bien las normativas se han amparado siempre en el ancho de paso mínimo de una silla de ruedas (que normalmente no supera los 75 cm) para fijar los ámbitos de paso de referencia o los estrechamientos admitidos, es preciso reconocer que en muchos casos se quedan muy cortas. El mínimo de paso de referencia ya no debe ser sólo la silla de ruedas, sino que debe incorporar a las parejas “sólidas” citadas. Se debe propiciar el que las personas mayores frágiles salgan de casa, aunque eso requiera acompañamiento y apoyo. Es condición inevitable para que se las vea y se las tenga en cuenta, para que participen en actividades sociales, culturales, religiosas o políticas, para evitar la enfermedad y la depresión.

Del mismo modo, superar el estándar de paso referido al ancho de una silla de ruedas en los espacios públicos puede propiciar una mayor presencia de esas otras parejas mostradas. Ni que decir tiene que los beneficios serán percibidos por el conjunto de la ciudadanía.

Foto 5: Elaboración propia
Foto 5: Elaboración propia

La foto 5 muestra las medidas básicas a tener en cuenta para hacer posible la circulación en paralelo de una persona con silla de ruedas y su acompañante. Estaría establecida en 1,50 m. Es comúnmente aceptado, por otro lado, que para el cruce cómodo de dos sillas de ruedas se requiere un ancho de 1,80 m, cantidad que puede ser válida para el cruce de dos personas circulando en los scooters eléctricos que cada vez usan más las personas mayores, y que puede facilitar mucho la vida a los que portan carritos de bebé, circulan con muletas, etc.

Es claro que las ciudades actuales, con la variedad de modos y necesidades de circulación se han hecho más complejas. Si la revolución del automóvil introdujo la necesidad de segregar el tráfico rodado y el peatonal, los cambios derivados de la revolución de la longevidad  también se deben llevar a las calles, para recuperar parte del espacio perdido; máxime cuando la población mayor se concentra en los viejos centros urbanos. Los cambios necesarios para mejorar las condiciones de uso de la ciudad para estos colectivos alcanzan distintos aspectos, mucho más allá que el ancho de paso en el que nos hemos centrado hoy, abarcando aspectos como el mobiliario urbano, las edificaciones con malas condiciones de acceso (falta de ascensor, pasos estrechos, etc.) o habitabilidad, el transporte, etc.. Pero uno de los cambios debe comenzar por ser conscientes de la creciente e importante presencia de esas parejas en nuestras calles.

Las nuevas parejas no serán tan fotogénicas como aquellos jóvenes ardientes retratados por Doisneau en las calles de Paris, pero no debemos olvidar que se trata de las mismas personas. Los atractivos jóvenes de los años 50 son nuestros actuales ancianos, y recorren las mismas calles agarrados a sus parejas. Como entonces…, aunque de manera muy diferente!

Fernando Alonso López, Director de Acceplan

3 comentarios en “Las nuevas parejas piden paso

  1. Escrito desde la ternura y el cariño al projimo, se entiende “hondamente” una realidad que la mayoría no vemos…….o no queremos ver. Precioso artículo.

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  2. Pingback: ¿Me permite el paso? « Jubilares

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